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21.9.09

Ley de Medios: el debate en Argentina

El debate bloguero en Argentina está muy movido por la denominada "Ley de Medios de Comunicación" que promueve el Gobierno argentino. Así, Roberto Gargarella sostuvo que la reforma legal podía ser inconstitucional.
Pero la reforma en discusión incluye aspectos sobre la regulación de los medios de comunicaciones, tales como la creación de una autoridad de aplicación, que remedaría a la FCC norteamericana. Además del tema de las licencias -nuestras concesiones- para los operadores, el proyecto incorpora fuertes restricciones a la concentración de la propiedad de los medios, imponiendo un plazo de un año para desinvertir. El tema ha golpeado al grupo Clarín. Otro aspecto que se ha discutido es el del llamado triple-play (empaquetamiento de servicios de telecomunicaciones: TV, telefonía e Internet).
Un esbozo del proyecto, acá, en Saber Derecho.
Y la discusión allende Los Andes es pertinente en Chile, porque leemos que los argumentos para solicitar que no haya cambios (más allá de la oportunidad, los tiempos de discusión y el contenido del proyecto) parecen ser los mismos: derechos adquiridos, por ejemplo. Una revisión de los argumentos, nuevamente, de Gustavo Arballo, acá.

26.10.08

AFJPentinadas II: ¿Un triunfo para los intereses de corto plazo?

No soy un experto en Argentina; menos lo soy en fondos de pensiones. Pero ambos temas están interesantísimos últimamente. Como Francisco contó en un posteo anterior, Argentina está intentando nacionalizar sus fondos de pensiones. Esto podría sonar normal en el actual contexto internacional, donde muchas de las economías avanzadas están nacionalizando temporalmente bancos y entidades financieras, en un intento por remediar el actual colapso financiero. El problema es que en el caso Argentino la nacionalización tiene doble lectura.

¿Cuál es el problema? Los reclamos contra esta medida no son sólo un reflejo de la dicotomía ‘más Estado o más mercado’, aunque este elemento es ciertamente un ingrediente importante en el actual gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (como lo fue también en el de su marido, que revirtió varias de las privatizaciones). Menos parece ser una medida de protección de la economía, como lo señaló la propia presidenta cuando anunció el proyecto (algo así como ‘si los países del G8 –las naciones industrializadas- están protegiendo sus bancos, nosotros protegeremos a nuestros trabajadores y pensionados’). La nacionalización parece ir más allá. El gobierno argentino acarrea una deuda fiscal de proporciones, y muchos temen que este sea un intento encubierto por atraer mayores recursos para solucionar tal déficit; recursos que, por cierto, pertenecen a los argentinos y no al fisco, pero que bajo ‘administración’ fiscal pueden ser desviados con cierta facilidad a otros fines ajenos a las pensiones. Así lo creen al menos los medios y los inversionistas. La editorial de ‘La Nación’ tituló, el 25 de octubre recién pasado: ‘un robo legalizado’; las acciones, post-anuncio, cayeron un 25% en dos días.

Al igual que el chileno, el sistema de pensiones argentino es manejado por manos privadas. Ello desde que en 1994 el gobierno de Carlos Menem diera el vamos a una completa ola de privatizaciones que incluyó, entre otros, dicho sistema. Enfrentados a la opción de mantenerse en el sistema estatal o cambiarse al privado, eventualmente cerca de un 85% de los argentinos prefirió por el primero. Los números que se manejan son importantes: existen 9,5 millones de cuentas en los 10 fondos existentes, que equivalen a alrededor de US$30 billones: por lejos, las personas comunes y corrientes son los más importantes inversionistas en el mercado de capitales.

Sin embargo, la falta de capital para el fisco que provocó la privatización del sistema fue una de las causas del colapso del 2001 (cuando el gobierno se declaro en default por más de US$80 billones, los precios de los servicios públicos fueron congelados, etc.). A eso se suman las bajas rentabilidades de los fondos (aunque esto es parcialmente culpa del gobierno, que obliga a los fondos a tener un alto porcentaje de sus portfolios invertidos en bonos estatales), lo que produce una disminución del apoyo popular al sistema.

En este escenario, el sistema de pensiones es -y ha sido- un buen candidato para el rescate de las finanzas públicas. Ya en diciembre de 2001 Domingo Cavallo, el entonces ministro de finanzas, ‘echó mano’ a los fondos para solucionar el problema macroeconómico. El año pasado el ex presidente Néstor Kirchner repitió la fórmula y obligó a los fondos a deshacerse de algunas de sus inversiones extranjeras, dando al mismo tiempo la oportunidad a los argentinos de volver al sistema estatal sin costo y con atractivas condiciones. Así, lo de ahora no parece nada nuevo. Durante sus últimos meses el anterior gobierno aumentó desproporcionadamente el gasto público con miras a las nuevas elecciones presidenciales. La recaudación fiscal ha caído conjuntamente con la caída del precio internacional de los bienes que Argentina más exporta (como la soya). Y la inversión privada sigue baja, con altas tasas de interés para la deuda externa, a pesar de las promesas del gobierno (como el pago de una parte importante de la deuda internacional con reservas del Central). Con los recursos del sistema de pensiones a su disposición, el gobierno tendría virtualmente ‘solucionados’ sus problemas para los 3 años que restan del período presidencial.

Habrá que esperar lo que diga el Congreso para ver el impacto de esta nueva estrategia gubernamental. Con todo, de aprobarse el proyecto, es medianamente claro que nuevamente habrán primado los intereses políticos de corto plazo. Argentina se arriesga a perder la escasa confianza que aún despierta en los inversionistas extranjeros.-

23.10.08

Afjpentinadas

En la República Argentina anuncian por estos días la "estatización" del sistema privado de pensiones. Muchos nunca creyeron en el sistema de pensiones privado (cuenta individual). Y "creen más" en un sistema estatal. O cómo se impide judicialmente a que las AFJP no puedan transar sus acciones por una semana.
Parece ser algo del ser argentino.
El proyecto de ley hace curiosímas correlaciones. Por ejemplo: desde que se creó el sistema de AFJP, aumentó el desempleo (proyecto, acá). Podrían haber hecho correlaciones más absurdas/espúreas: desde que se creó el sistema, más mujeres han sido electas presidentas en América Latina, o incluso, cómo ha aumentado el precio del petróleo.
Pero el proyecto tiene un importante efecto: el gobierno argentino pasará a ser accionista de unas 40 empresas privadas (incluidas empresas de gas y electricidad), con posibilidades de elegir directores.
¡Estado empresario por la ventana!

21.8.08

¿Cómo re-estatizar?

Carlos Pagni nos explica, en su artículo "Un extraño intento de estatización sin Estado", los sabrosos detalles del proyecto de ley que re-estatiza Aerolíneas Argentinas.
El proyecto de ley, acá.

12.8.08

Las baratijas terminan siendo caras

Editorial mercurial sobre el encarecimiento del gas argentino. Con algunas imprecisiones, claro está.

3.6.08

El corralito energético

Desde Argentina, la opinión de Daniel Gustavo Montamat, sobre "El corralito energético".

17.12.07

Fusiones de televisión por cable, allende Los Andes

Un excelente posteo de Gus Arballo -de saber leyes no es saber derecho- sobre el dictamen de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia de Argentina, a propósito de la fusión de las empresas de televisión pagada Cablevisión y Multicanal.
En Chile, hace unos años tuvimos una fusión parecida en el sector de la televisión pagada, que fue conocida por el TDLC, entre VTR y Metropolis-Intercom.
Comparemos algunos elementos (en la medida de lo posible).
1. Duración del proceso. Mientras el CNDC es un órgano de la Administración, el TDLC es un tribunal especial. Hace pocos días comentábamos la discrepancia sobre la duración de las consultas sobre fusiones. Pues bien, el proceso argentino duró 14 meses, mientras que el chileno, 10 meses. Vemos que, pese a las criticas, para una operación similar, y pese a la reciente contsitución del TDLC, éste demoró menos que su par argentino.
2. Aprobaciones, disidencias. Ambas operaciones fueron aprobadas, ambas tuvieron oposición. Nihil nuove sub sole.
3. Medidas impuestas. Acá si hay ciertas innovaciones. Desde ya, la participación de MI+VTR en el mercado de la tv pagada fue mayor que la operación argentina. Pero en Argentina se impuso no sólo una restricción de alza de tarifas por dos años (precio máximo: Área Metropolitana de Buenos Aires), cuando en Chile fue por tres años; sino que se estableció un importante subsidio. Claro, un deber de "Proveer en forma gratuita la conexión de servicio básico el servicio de televisión paga a los establecimientos públicos municipales, provinciales y nacionales (...) Hospitales y centros de salud públicos, escuelas, comisarías, cuarteles de bomberos y los hogares públicos de ancianos (...)".
Este post me recuerda que, al menos en los Estados Unidos, existen profesores de derecho constitucional que son muy versados en temas de libre competencia, como son Robert Bork y el Justice Stephen Breyer (el "Supremo").

18.4.07

Olor a gas!

Cada nueva autoridad del sector energía reitera la misma declaración, sobre la misma situación.

Como escribe Marcylor, un deja vu.